Lula frente a sí mismo y a la historia
Durante mucho tiempo desdeñó el celular. A sus casi 81 años, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se proclama ahora "el rey del selfi".
El histórico líder de la izquierda tuvo que quedar detrás del candidato conservador Flávio Bolsonaro en la primera vuelta de la elección presidencial para adoptar esa práctica.
Desde entonces no deja de publicar videos para movilizar a sus seguidores.
Es una manera de admitir que, ante una derecha que domina las redes sociales, le había llegado la hora de cambiar. Aunque para eso haya tenido que tomar clases aceleradas con jóvenes diputados más familiarizados que él en ese terreno.
El gesto también deja en evidencia cuán desfasado estaba de un país masivamente conectado y profundamente polarizado.
Tras acumular casi 12 años en el poder, el hombre del pueblo convertido en estadista busca un cuarto y último mandato frente al senador Bolsonaro, de 45 años, hijo del expresidente de extrema derecha Jair Bolsonaro.
Intenta convencer de que su hora no ha pasado, pese al desgaste de los años.
Tras un cáncer de piel, se tocó con un sombrero panamá sobre su cabello antes negro y abundante, hoy gris y ralo, al igual que su característica barba.
Pero él insiste: se siente en mejor forma que nunca.
- "Trayectoria épica" -
Durante la campaña, pareció en un principio enfocado en exaltar su propia biografía, su "trayectoria épica", en palabras de su exministro Fernando Haddad.
"Todo lo que me pasó en la vida fue un milagro", se asombra el propio Lula.
Nació el 27 de octubre de 1945 en el seno de una familia pobre campesina de Pernambuco, en el nordeste del país.
Para huir del hambre, su familia se instaló en la región industrial de Sao Paulo (sudeste).
Obrero desde los 14 años -perdió un dedo en la fábrica-, se convirtió en líder sindicalista y encabezó grandes huelgas a fines de la década de 1970, en plena dictadura militar.
Después de tres candidaturas infructuosas, este exmetalúrgico entró en 2003 al palacio presidencial de Planalto en Brasilia.
Reelecto en 2006, dejó el poder con una popularidad récord, impulsada por programas sociales financiados gracias al boom de las materias primas.
También se forjó un aura de defensor del multilateralismo y líder del Sur Global.
Sus afinidades con gobiernos autoritarios de izquierda, como el de Hugo Chávez en Venezuela, le valieron sin embargo críticas.
- 580 días de cárcel -
Más allá de su biografía, a Lula también lo persigue el balance de sus primeros dos mandatos.
Como si lo admitiera, este padre de cinco hijos declaró recientemente que no quiere "ser solo el presidente de Bolsa Familia".
Este programa de asistencia social para los hogares más pobres sigue siendo su legado más significativo, pero tiene más de 20 años.
En 2022, Lula derrotó por un estrecho margen al entonces presidente Jair Bolsonaro, posteriormente condenado a prisión por intentar un golpe de Estado contra su sucesor.
Se le reconoce haber recuperado las políticas sociales debilitadas por su antecesor y haber frenado la destrucción de la Amazonía.
Su tercer mandato, sin embargo, tiene aires de 'remake', con pocas ideas nuevas.
Arrastra además como un lastre una condena por corrupción que lo llevó a pasar 580 días en la cárcel entre 2018 y 2019.
Fue anulada por fallos de procedimiento y parcialidad del juez, pero la derecha sigue entonando el cántico "Lula ladrón".
- "No ves futuro" -
¿Por qué el ícono de la izquierda se arriesga a librar una batalla más?
Lula, que se cuidó de impulsar a un heredero político, sostiene de cara al balotaje que quiere salvar la "democracia" frente a la extrema derecha.
Pero para Flávio Bolsonaro, "a Lula solo le importa el poder".
"Cuando ves a Lula, no ves futuro", sentencia.
Con videos que lo muestran en plena rutina de ejercicios, el octogenario mandatario exhibe, sin embargo, una vitalidad innegable.
Según él, su tercera esposa, Rosángela da Silva, "Janja", tiene mucho que ver con ello.
Pero esta feminista de 60 años recibió críticas por su omnipresencia tras una primera vuelta con resultados decepcionantes.
Si pierde el balotaje del 25 de octubre, Lula saldrá del cargo por la puerta pequeña.
Pero su lugar en la historia está asegurado: ningún otro presidente elegido democráticamente ha gobernado durante tanto tiempo el país más grande de América Latina.
Lo dijo con tranquila seguridad en 2024 ante medios de comunicación extranjeros, entre ellos la AFP, en una luminosa sala de su residencia de Alvorada: "No hay nadie en este país con más experiencia como presidente que yo".
C.Herrmann--FFMTZ