Reformas en Cuba: ¿un giro al modelo chino o al capitalismo oligárquico?
Al anunciar un amplio programa de reformas promercado, el gobierno de Cuba mencionó como modelos de transformación a China y Vietnam, pero muchos en la isla temen una evolución hacia un capitalismo oligárquico, similar a lo ocurrido en Rusia tras la caída del bloque soviético.
Bajo presión de Washington desde hace meses, La Habana anunció la semana pasada un giro económico liberal, poniendo fin a casi siete décadas de una economía socialista ampliamente planificada y centralizada.
Entre las 176 medidas aprobadas, algunas prevén que las empresas estatales se transformen en sociedades por acciones y se abran a inversores, que se autorice la banca privada y que los desarrolladores privados puedan invertir en infraestructura turística.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, aseguró que este programa busca "preservar" el socialismo, citando los ejemplos de Vietnam y China, dos aliados cercanos de la isla.
En China y Vietnam, el Partido Comunista mantuvo el poder mientras liberalizaba la economía a partir de las décadas de 1970 y 1980. Desde entonces, China se ha convertido en la segunda potencia mundial y Vietnam en una de las economías más dinámicas del sudeste asiático.
Pero en el caso de Cuba, varios economistas han advertido del riesgo de que una élite vinculada al gobierno comunista sea la principal beneficiaria de una transición apresurada e implementada sin la menor reforma democrática.
Para el economista cubano, Pedro Monreal, una venta expeditiva de las empresas estatales "sin salvaguardas legales robustas" podría desembocar en "la captura de activos estatales por parte de insiders bien conectados con el poder".
"Inevitablemente pienso en el +capitalismo de amiguetes+ de la transición rusa", escribió Monreal en X, en referencia a los antiguos dirigentes comunistas que se apropiaron de activos públicos a precios irrisorios tras el colapso de la Unión Soviética.
Ricardo Torres, otro economista cubano, investigador en la American University de Washington, subraya también este riesgo de "apropiación por actores internos".
Recuerda a la AFP que "no existen mecanismos de valoración independientes, ni requisitos de licitación competitiva, ni un organismo de supervisión independiente del control del Partido (comunista)", el único permitido en la isla de 9,6 millones de habitantes.
- Reformas "más graduales" -
En el poder entre 2006 y 2008, el expresidente Raúl Castro, hoy de 95 años, expresó en repetidas ocasiones su intención de aplicar en Cuba el modelo de desarrollo implementado por Vietnam. Pero sus reformas en favor de la iniciativa privada fueron muy limitadas.
Daniel Torralbas, economista cubano radicado en Londres, señala que tanto en Vietnam como en China las transformaciones fueron "mucho más graduales".
"Empezaron ambas por la agricultura, con reformas agrícolas que duraron varios años y después las reformas se expandieron hacia la inversión extranjera directa (...), la creación de zonas especiales y, por supuesto, la ampliación del papel de la propiedad privada en la economía", explica.
En cambio, el giro liberal de Cuba se produce de forma brusca y en el "peor momento" para una economía debilitada y asfixiada por las sanciones estadounidenses.
Los cubanos consultados por la AFP, estiman que el paquete de reformas llega demasiado tarde, y varios temen que los funcionarios mejor conectados se enriquezcan, en detrimento de gran parte de la población.
"El mejor momento para hacer esta reforma fue en los años 90", dice Alexéi, de 52 años. Este vigilante de una escuela, que prefirió no dar su apellido, recuerda la visita de Mijaíl Gorbachov a Cuba en 1989, cuando el dirigente soviético promovía, ante un Fidel Castro escéptico, sus reformas aperturistas de la "perestroika" y sugería que Cuba también debía adaptarse.
Para Santiago, de 59 años y que estudió ingeniería en la Unión Soviética en los años 80, privatizar partes de la economía es una reforma esperada desde hace mucho tiempo, "porque el Estado no puede abarcar cosas sencillas como arreglar un televisor".
Sin embargo, le preocupa, como a muchos otros cubanos, que los sectores más vulnerables de la población de la isla queden en desventaja.
Y.Krause--FFMTZ